lunes, 14 de enero de 2019

CATÓLICOS V/S EVANGELICOS

10 similitudes entre el catolicismo del siglo XVI y el neoevangélico del siglo XXI


Católicos XVI: Vendían certificados para perdonar pecados y asegurar la vida eterna (indulgencias).
Neoevangélicos XXI: La bendición de Dios es a cambio de pactos de dinero y diezmos.

Católicos XVI: El papa era incuestionable e infalible en todo lo que decía.
Neoevangélicos XXI: Los falsos apóstoles y pastores no rinden cuentas ni son cuestionados por sus miembros bajo la excusa de “no toques al ungido“.

Católicos XVI: El clero vivía en la opulencia y el lujo, mientras que la gente vivía en la miseria.
Neoevangélicos XXI: Muchos pastores viven una vida avara, llena de dinero que recolecta de la gente, y a esto lo llaman “la bendición de Dios“, ignorando el estilo de vida simple y sencillo que vivieron Cristo y sus apóstoles.

Católicos XVI: Grandes sumas de dinero eran destinadas a construir imponentes basílicas en pueblos muy humildes con casas precarias.
Neoevangélicos XXI: Hay una desmedida ambición por ver quién tiene el templo más grande y lujoso.

Católicos XVI: Hacían que las personas confiaran en “reliquias”, que eran objetos santificados a los cuales se les atribuía alguna clase de poder.
Neoevangélicos XXI: Derraman aceite en un sentido supersticioso, utilizan objetos bendecidos.

Católicos XVI: No se predicaba la Palabra de Dios, el sacerdote daba las espaldas al pueblo y pronunciaba una misa en latín.
Neoevangélicos XXI: Si bien tienen la Biblia, los pastores dan discursos motivadores carentes de exposición bíblica. Aunque no se hable latín, el pueblo queda sin el beneficio de la predicación expositiva de la Biblia.

Católicos XVI: Colocaban la tradición de la iglesia a la misma altura de autoridad que la Biblia.
Neoevangélicos XXI: Pastores colocan sus propias profecías y supuestas revelaciones compitiendo con la Biblia misma. La gente toma sus palabras como si fueran de Dios.

Católicos XVI: Cualquiera que se oponía o dejaba la iglesia católica era “anatemizado” (maldecido).
Neoevangélicos XXI: A cualquiera que se opone a la denominación o iglesia se le quita lo que llaman “la cobertura”, con amenazas de caer en manos del Diablo y de recibir maldiciones de todo tipo, manteniendo cautiva a las personas bajo este temor.

Católicos XVI: Anti-intelectualismo bíblico: prohibían la traducción y lectura libre de la Biblia bajo el argumento que la gente se iba a confundir. Solo la iglesia católica era la única autoridad para interpretar las Escrituras.
Neoevangélicos XXI: Anti-intelectualismo bíblico: bajo la descontextualización de “la letra mata más el Espíritu vivifica“, desalientan a la personas en el estudio profundo de las Escrituras diciendo que se es más espiritual al ser guiado por el Espíritu. También hay un temor servil  a las interpretaciones propias de la Biblia por parte del pastor o movimiento.

Católicos XVI: Los sacerdotes se ponían como un intermediario entre Dios y la persona con la autoridad de absolver pecados y dictar penitencias.
Neoevangélicos XXI: Dependencia excesiva de sus líderes. Muchas veces los pastores amenazan a las personas si no lo obedecen, controlan sus vidas, manipulan sus relaciones familiares y hasta controlan sus finanzas por medio de una rendición de cuenta por parte del miembro

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