viernes, 1 de febrero de 2019

DIOS LLAMA PERSONAS SENCILLAS Y HUMILDES

DIOS ELIGE A HOMBRES Y MUJERES SENCILLOS Y HUMILDES

Dios elige a quien quiere, aún a aquellos que son sencillos en su forma de vivir, como en el caso de Amos, un pastor y cultivador, es decir un trabajador agricola. Dios ha tenido una especial predilección por los hombres y mujeres simples y humildes. El mismo Señor Jesús eleva al Padre una oración de gratitud por esta inclinación a los hombres sencillos: “Yo te bendigo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños (sencillos y humildes)” (Mt 11,25). Es un gran detalle y fineza del Señor para con los hombres alejados de la vanidad y la soberbia, como en aquel tiempo a la dureza de corazón de los fariseos y maestros de la Ley, y hoy a muchos que le imitan en sus vanidades y soberbia, que a pesar de que hablan de Dios, no son los hombres que Dios desearía tener. Por esa razón el Señor Jesús da gracias al Padre por la humildad de aquellos que sí creyeron y acogieron la verdad revelada por Él, que lo acogieron a Él mismo. Jesús eligió como amigos para predicar su Palabra a pescadores, campesinos, labradores, aldeanos y pueblerinos.
La forma de vida austera, sencilla y humilde, acompañado del carisma no solo le dan credibilidad al hombre o mujer de Dios sino que se deja ver en ellos lo mas valioso: El Evangelio eterno,  la poderosa palabra de Dios. Por eso los grandes hombres de Dios decidieron voluntariamente dejar los bienes materiales,  para que esas riquezas no opacara lo mas precioso que llevaban consigo....
Porque donde esta vuestro tesoro, allí estará
estará vuestro corazón.
Es por eso que hoy en día la gente no cree en el evangelio, por el mal testimonio de sus líderes porque existe una dicotomía entre lo que se predica y lo que se vive en la vida privada y pública en el diario vivir,  las acciones,  las reacciones ante la presión, ante la crítica.
Los líderes de hoy no son distintos a los fariseos y maestros de la ley a los cuales Jesús trató duramente y los comparó como sepulcros blanqueados porque por fuera se mostraban como santos y honorables señores pero por dentro estaban llenos de odiosidades, aprensiones o prejuicios, envidias y celos hacia aquellos hombres pobres y vulgares que Dios había escogido para llevar su palabra.

lunes, 21 de enero de 2019

¿Evangélicos o cristianos?


Que fácil es llamarse "cristiano", cuando ser cristiano en los tiempos de la naciente iglesia era pertenecer a la clase social mas pobre, miserable y despreciada,  nadie quería ser cristiano ni que lo involucraran con ese tipo de gente,  era lo peor,  ¿porqué? Porque ser cristiano era abandonar Todo,  absolutamente TODO, no solamente la antigua manera de vivir como la inmoralidad,  malas costumbres,  etc. Sino también exigía vivir de una manera austera,  sin lujos,  sin comodidades, todo eso y mucho mas demandaba la nueva vida de los seguidores de Cristo. De hecho acordemonos de aquel rico que quiso seguir a Jesús para auspiciarle su ministerio y correr con todos los gastos de campaña evangelistica, pero cual fue la respuesta del Maestro: Anda y vende todo lo que tienes y daselo a los pobres!.Jesús rechazó las riquezas viniera de quien viniera,  lo llamaban "el carpintero" no fué mas que eso, un pobre carpintero. Lo mismo hicieron sus discípulos, vendieron todo lo poco que tenían, total si el Maestro les dijo que no quedaría piedra sobre piedra,  entonces para que aferrarse a las cosas materiales (pensaron ellos) y aun así con lo miserables que eran alcanzaron al mundo entero,  sin necesidad de carros, megatemplos,  plataformas,  luces, música, etc,  etc, etc.
Hoy la "iglesia" ha perdido mucho terreno, satanás a seducido a muchos, les a creado un "cristo" y un "evangelio" a la medida de los "nuevos tiempos", un cristo que necesita de medios materiales para "alcanzar las almas", pero ¿cual es el resultado de todo este barniz evangélico? Un desfile de personas que vagan de templo en templo buscando saciar sus pobres almas y peor afuera de los templos personas que no quieren nada con Dios ni con el evangelio por el escandaloso descrédito de sus líderes y feligreses que se esconden en su religiosidad y "servicio" según ellos a Dios.
Muchos hoy calman sus pobres conciencias creyendo que mientras mas "actividades" religiosas tienen, están haciendo la "obra de Dios".
Te puedo dar muchos otros ejemplos en la biblia de cristianos que vivieron en la mas absoluta pobreza y abandono social y aun así alcanzaron las naciones con el evangelio como el Apóstol Pablo. Vivieron o mas bien sobrevivieron con lo justo y necesario.
Se que no le darás un "like" a esta reflexión, pero estoy seguro que sacudirá algo de tu conciencia,  aunque al siguiente minuto sigas con tu pobre y miserable vida religiosa.
Maranatha!!

lunes, 14 de enero de 2019

CATÓLICOS V/S EVANGELICOS

10 similitudes entre el catolicismo del siglo XVI y el neoevangélico del siglo XXI


Católicos XVI: Vendían certificados para perdonar pecados y asegurar la vida eterna (indulgencias).
Neoevangélicos XXI: La bendición de Dios es a cambio de pactos de dinero y diezmos.

Católicos XVI: El papa era incuestionable e infalible en todo lo que decía.
Neoevangélicos XXI: Los falsos apóstoles y pastores no rinden cuentas ni son cuestionados por sus miembros bajo la excusa de “no toques al ungido“.

Católicos XVI: El clero vivía en la opulencia y el lujo, mientras que la gente vivía en la miseria.
Neoevangélicos XXI: Muchos pastores viven una vida avara, llena de dinero que recolecta de la gente, y a esto lo llaman “la bendición de Dios“, ignorando el estilo de vida simple y sencillo que vivieron Cristo y sus apóstoles.

Católicos XVI: Grandes sumas de dinero eran destinadas a construir imponentes basílicas en pueblos muy humildes con casas precarias.
Neoevangélicos XXI: Hay una desmedida ambición por ver quién tiene el templo más grande y lujoso.

Católicos XVI: Hacían que las personas confiaran en “reliquias”, que eran objetos santificados a los cuales se les atribuía alguna clase de poder.
Neoevangélicos XXI: Derraman aceite en un sentido supersticioso, utilizan objetos bendecidos.

Católicos XVI: No se predicaba la Palabra de Dios, el sacerdote daba las espaldas al pueblo y pronunciaba una misa en latín.
Neoevangélicos XXI: Si bien tienen la Biblia, los pastores dan discursos motivadores carentes de exposición bíblica. Aunque no se hable latín, el pueblo queda sin el beneficio de la predicación expositiva de la Biblia.

Católicos XVI: Colocaban la tradición de la iglesia a la misma altura de autoridad que la Biblia.
Neoevangélicos XXI: Pastores colocan sus propias profecías y supuestas revelaciones compitiendo con la Biblia misma. La gente toma sus palabras como si fueran de Dios.

Católicos XVI: Cualquiera que se oponía o dejaba la iglesia católica era “anatemizado” (maldecido).
Neoevangélicos XXI: A cualquiera que se opone a la denominación o iglesia se le quita lo que llaman “la cobertura”, con amenazas de caer en manos del Diablo y de recibir maldiciones de todo tipo, manteniendo cautiva a las personas bajo este temor.

Católicos XVI: Anti-intelectualismo bíblico: prohibían la traducción y lectura libre de la Biblia bajo el argumento que la gente se iba a confundir. Solo la iglesia católica era la única autoridad para interpretar las Escrituras.
Neoevangélicos XXI: Anti-intelectualismo bíblico: bajo la descontextualización de “la letra mata más el Espíritu vivifica“, desalientan a la personas en el estudio profundo de las Escrituras diciendo que se es más espiritual al ser guiado por el Espíritu. También hay un temor servil  a las interpretaciones propias de la Biblia por parte del pastor o movimiento.

Católicos XVI: Los sacerdotes se ponían como un intermediario entre Dios y la persona con la autoridad de absolver pecados y dictar penitencias.
Neoevangélicos XXI: Dependencia excesiva de sus líderes. Muchas veces los pastores amenazan a las personas si no lo obedecen, controlan sus vidas, manipulan sus relaciones familiares y hasta controlan sus finanzas por medio de una rendición de cuenta por parte del miembro

viernes, 4 de enero de 2019

¿PORQUE LA IGLESIA EVANGELICA NECESITA UNA REFORMA COMO HACE 500 AÑOS?

La primera reforma: “Protestando contra el catolicismo romano”

Cuando hablamos de la Reforma del siglo XVI, personas como Martín Lutero creían en una reforma de la iglesia católica. De hecho, en las 95 tesis que clavó en la puerta de la abadía de Wittenberg, si bien desataron la polémica de la iglesia católica por el tema de la venta de indulgencias, eran, al principio, un poco condescendiente en el sentido que no menciona una ruptura total con la iglesia católica por todos sus males.
El tiempo transcurrió y en un muy corto plazo Lutero estaba en la lista negra de la inquisición católico romana. Martín Lutero empezó a predicar de una manera apasionada la justificación solo por la fe, y a denunciar los engaños del catolicismo en una abanico más grande más allá de la venta de indulgencias (que mencionó en sus tesis). Esto ocasionó, como con todos los reformadores, una salida de la iglesia católica, una separación definitiva.

La segunda reforma: 
¿Una reforma en contra de la corriente evangélica popular?

Si bien el siglo XX fue positivamente un siglo de evangelización en América Latina donde se fundaron muchísimas iglesias producto de la labor misionera, también llegando a finales del siglo hubo una degradación paulatina de la fe evangélica, con falsas doctrinas  que carcomieron a la iglesia “como gangrena” (comp. 2 Ti 2.17). Curiosamente estas falsas doctrinas y engañadores tienen un paralelismo notable con los problemas que tuvieron que lidiar los reformadores del siglo XVI. Satanás puede cambiar sus estrategias, pero no sus objetivos, que siempre son tratar de pervertir el evangelio.

Hagamos una comparación del engaño católico del sigo XVI con el engaño del “movimiento apostólico y de prosperidad”, que infiltra a muchos evangélicos en el siglo XXI. También contemplaremos algunas prácticas neoevangélicas de nuestro tiempo.